Descanso digno, octava obra de misericordia

22 ENERO, 2016

El papa Francisco ha defendido el descanso que es el derecho que todos tenemos cuando hay trabajo, pero si la situación es de desempleo, de trabajo en negro, de precariedad “¿cómo yo puedo descansar?”, cuestionó.

Es “una vergüenza”, sentenció. Lo hizo durante un encuentro con los administradores y empleados del INPS, Instituto Nacional de Providencia Social en Italia, en ocasión del centenario de su fundación, el pasado 7 de noviembre de 2015 en plaza de San Pedro.

En esta línea, en el numero del 23 de enero, la revista Civiltá Cattolica actualizó las 7 obras de misericordia (visitar a los enfermos, dar de comer al hambriento, dar de deber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar a los encarcelados, enterrar a los muertos) y agregó el “descanso digno”.

“Cada cosa y cada persona reposa por lo que es, y encuentra la propia manera de descansar que significa encontrar la propia identidad y la propia misión en esta vida”, se lee en el editorial en la revista escrita por los jesuitas.

“Dar trabajo a quien está excluido de manera que pueda gozar de un descanso digno, puede ser considerada una octava obra de misericordia en nuestros tiempos”, propone la publicación, cuyos bocetos antes de ir a la imprenta son revisados por la Secretaría de Estado vaticana.

La reflexión sigue tres imágenes basadas en el ocio creativo (del mundo greco-romano), el tecnoestrés (debido al uso/excesivo de las tecnologías), y el descanso digno.

Y la palabra “dignidad” en el discurso del Papa indica la “dimensión espiritual” del trabajo y el reposo. Dios llamó al hombre al descanso (cf. Ex 34, 21; Dt 5, 12.15), dijo el papa Francisco

El descanso digno, además, sigue la enseñanza bíblica de que Dios “no descansa”, “no se cansa”, en el sentido de que “no se cansa de dar vida, no se cansa de perdonar”, no es jamás un descanso “anestesiado”, porque produce “lucidez: lucidez de la alteridad, de saber que su fuente es el otro”.

El reposo digno -expone el editorial- es pleno y exclusivo: es el descanso de todo nuestro ser y de todos los hombres”.

Y añade que “la dignidad robada a tantas personas “descartadas”, que no han tenido y no tienen reposo en esta vida porque viven sin dignidad social no se repara en un instante”.

Entonces, siguiendo las palabras del Papa, la revista expone que no “tener un trabajo digno se puede comparar a no tener un verdadero descanso”, como un “daño esencial, inevitable, deshumano, provocado por la exclusión”.

El trabajo en negro es tan fuerte, ¿cómo puedo descansar? ¡Es vergonzoso!, expresó Francisco

En este contexto, dar trabajo a quien está excluido o se encuentra descartado puede ser considerado un acto de misericordia que conlleva el “descanso digno” en nuestros tiempos.

En suma, descansar no significa solo “abstenerse de la fatiga o del compromiso ordinario”. Es tener tiempo y espacio para Dios, las relaciones en familia, los amigos.

En este sentido, el domingo aparece como una “exigencia para santificar el descanso” que está vinculado a un “tiempo que permita de cuidar de la vida familiar, cultural, social y religiosa”.

Es entonces un acto de misericordia del hombre con el hombre que se encuentra en el trabajo y en el descanso como una manera “divina” de encuentro con Dios y sus hermanos.

La Civiltá Cattolica. Quaderno N°3974 del 23/01/2016 – (Civ. Catt. 1 105-208 n°1 del 23/01/2016).

Fuente

 

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