EL ENORME POTENCIAL INADVERTIDO DEL ADVENTISMO

Por Ty Gibson:

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“Creo que los adventistas del séptimo día tenemos una oportunidad para difundir la justificación por la fe y alcanzar al mundo”.

RA: Revista Adventista

RA: En su opinión, ¿dónde cree que se encuentra la Iglesia Adventista dentro del flujo de las profecías bíblicas?

Proféticamente, la Iglesia Adventista se sitúa en la intersección entre la identidad de “remanente”, con todo su potencial latente, y la identidad “laodicense”, con toda su ceguera y autoengaño.

¡El adventismo tiene un enorme potencial inadvertido!

El problema es que, como pueblo, constantemente nos hacemos la ilusión de que “estamos terminando la obra”. Pensamos que, si tan solo decimos lo que decimos lo suficientemente fuerte y alto, si tan solo se nos ocurre el programa o el sistema adecuados, si tan solo logramos entrar en las redes de televisión más grandes, entonces habremos terminado la misión. Así que, con nuestra visión laodicense, suponemos que nuestro problema es simplemente una cuestión de logística, y nunca se nos ocurre que a lo mejor tenemos un problema básico de contenido.

El problema es que, como pueblo, constantemente nos hacemos la ilusión de que “estamos terminando la obra”.

Solo una cosa puede impulsar hacia adelante la misión del adventismo. Necesitamos volver sobre nuestros pasos en la historia y volver al último punto donde vimos la luz. Y este último punto fue cuando la profetisa para este movimiento se acercó a su muerte urgiendo que debemos incorporar de forma extendida el evangelio de la justificación por la fe en nuestra estructura doctrinal, nuestros métodos misiológicos y nuestros sistemas eclesiásticos.

“Nuestras iglesias mueren por falta de enseñanza acerca de la justicia por la fe y otras verdades” (Obreros evangélicos, p. 313).

“Es precioso el pensamiento de que la justicia de Cristo nos es imputada, no por ningún mérito de nuestra parte, sino como don gratuito de Dios. El enemigo de Dios y del hombre no quiere que esta verdad sea presentada claramente; porque sabe que, si la gente la recibe plenamente, habrá perdido su poder sobre ella” (ibíd., pp. 166, 167).

“¡El fin está cerca! ¡No tenemos ni un momento que perder! Del pueblo de Dios ha de emanar luz que emita rayos claros, distintos, que presenten a Jesús ante las iglesias y ante el mundo […] Habrá un solo interés prevaleciente, un solo propósito que absorberá todos los demás: Cristo, justicia nuestra” (Review and Herald, 23 de diciembre de 1890).

Estamos viviendo un dilema: (1) Las enérgicas voces de la derecha redefinieron la “justificación por la fe” como la “victoria sobre el pecado” y la “obediencia a la Ley”, lo que mantiene el énfasis y la responsabilidad sobre el agente humano como el foco principal para el avance; lo que es, por lo tanto, simplemente un nuevo formato para la orientación egocéntrica y legalista que Dios ha estado tratando de corregir en el adventismo desde 1888. (2) Las enérgicas voces de la izquierda simplemente reaccionaron contra el legalismo de la derecha, marginalizando o negando doctrinas adventistas fundamentales, y adoptando al mismo tiempo un débil sentimentalismo incorrectamente llamado “gracia”. ¡Y así es como oscila el gran péndulo del adventismo!

Nuestra necesidad esencial es comprender el evangelio, profusamente informados por (y vistos con) los lentes de la doctrina y la escatología adventistas. Cuando esto suceda, tomará forma la fisión teológica que comúnmente llamamos “el fuerte clamor”, por medio del cual toda la Tierra será “alumbrada” con la “gloria” del bondadoso carácter de Dios, lo que desbaratará (o causará la “caída” de) la sombría imagen de Dios difundida por “Babilonia” (Apoc. 18:1-4).

RA: ¿Estamos cerca de los eventos finales? De ser así, ¿por qué? Y si la respuesta es no, ¿por qué?

Como regla general, la profecía escatológica es condicional, no es algo determinado. Pedro explicó que “el Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Ped. 3:9). Este es el factor clave de la parte de Dios en la ecuación escatológica. Él ama a las personas, y aguarda mientras haya esperanza de salvación para los hombres y las mujeres de este mundo.

La razón por la cual digo que es una “regla general” es porque existe una variable que solo Dios puede ver y vigilar. En las tendencias sociales y de mercado modernas, esta variable opera según el principio llamado “el punto de inflexión”, o “el punto clave”. Es el punto en el que el peso direccional acumulativo de una tendencia toma el ímpetu suficiente como para convertirse en normativo o rentable. Este principio no solo se aplica en economía, sino también en psicología, política y moralidad.

La Biblia expresa el fenómeno del punto de inflexión en varias maneras. Daré dos ejemplos: (1) el principio de la “copa llena” y (2) el factor del “cumplimiento del tiempo”. Resumiré la idea de esta manera:

La humanidad, en forma corporativa, podría sobrepasar un límite, tras el cual más tiempo y misericordia no tendrían un efecto salvífico. Podríamos llamarlo una caída moral irreversible, solo porque suena atractivo (les aseguro, no lo es). Solo Dios tiene la sabiduría para discernir si es que se ha cruzado esta línea y cuándo. En teoría, si se cruzara esta línea, es concebible que Dios viera necesario intervenir para “acortar la obra por propósitos de justicia”.

En tanto no se cruce esta línea, Dios seguirá obrando con la esperanza de que su iglesia se despierte y sea consciente de su gloriosa identidad en Cristo, y se apresure con “hermosos pies” a las más altas montañas del discurso público para proclamar las buenas nuevas del inagotable amor de Dios.

Quien lee constantemente tendrá un cambio de perspectivas. No cambiar es no aprender o no crecer.

RA: ¿Tenía la misma perspectiva al comenzar su experiencia como adventista o esta ha cambiado con el paso del tiempo? ¿Cómo han cambiado sus puntos de vista desde el año 2000?

Quien lee constantemente tendrá un cambio de perspectivas. No cambiar es no aprender o no crecer. Mis puntos de vista se han matizado un poco más en algunos aspectos y se han vuelto más concretos en otros.

RA: ¿Qué eventos le serán indicadores de que hemos llegado a los últimos momentos de la historia de este mundo?

Los males morales del mundo crecerán y decrecerán en tanto que los humanos reaccionemos de un extremo al otro en lo social, político y militar. Pero existe un factor invisible que constantemente juega un papel en el proceso de aceleración y frenado de los eventos mundiales. Los ángeles de Dios están conteniendo “los vientos violentos de las pasiones humanas” (Eventos de los últimos días, p. 243) hasta que el pueblo de Dios sea sellado en sus frentes, hasta que se encuentre establecido –tanto intelectual como espiritualmente– en la verdad del abnegado amor de Dios, de modo que no pueda ser conmovido cuando se desaten las fuerzas del mal.

A lo que deberíamos estar atentos es a un fenómeno de convergencia, y no simplemente de masa crítica. En otras palabras, el fin vendrá cuando ciertos factores clave converjan para producir un clima general en el que Dios puede aproximarse a su pueblo con el “poder de la lluvia tardía” y distanciarse del mundo al dejar de retener los “cuatro vientos” de la maldad humana, que habían sido mantenidos a raya. El fin no vendrá simplemente cuando haya suficientes catástrofes naturales y el Papado tenga suficiente popularidad. Este tipo de factores son regulados por influencias angélicas, en tanto que el Espíritu Santo procura simultáneamente fijar la atención de la iglesia en el amor de Cristo (Rom. 5:5-8).

Dos fuerzas chocarán con cada vez mayor intensidad: el amor y el egoísmo. Por un lado, Jesús dijo que el amor de muchos se enfriará, mientras que, por otro lado, frente a una mayor degradación y hostilidad, el pueblo de Dios “perseverará” con amor “hasta el fin” (Mat. 24:12-14).

Así que, cuando veamos en la iglesia el amor de Cristo en el trato de los unos con los otros, y cuando el foco de la iglesia se centre en el mensaje de la justificación por la fe con gran énfasis y pasión, entonces sabremos que hemos llegado a los momentos finales de la historia de este mundo.

Fuente: Adventist Review

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SOBRE EL AUTOR

Ty Gibson

Evangelista de Light Bearers, un ministerio internacional de publicaciones, capacitación y multimedia, y pastor de la Iglesia Adventista “Storyline”, en Oregon, Estados Unidos.

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